POR: Ulises Cobos Palestina

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Desde hace unos meses España registra un alza histórica en el precio de la electricidad, un hecho sin precedentes que supone otro complejo reto a superar en la ya delicada situación política, social y económica española. 

Los precios llegaron a registrar un alza de entre el 200 y 400% a comparación del año pasado, los cuales se han mantenido volátiles e inestables como consecuencia de diversos factores, tanto internos como externos.

Esta crisis no pudo llegar en peor momento.

El país fue golpeado severamente por la pandemia de Covid19, dejando una profunda crisis económica que afectó principalmente a pequeñas y medianas empresas, así como a la gran mayoría de la población trabajadora y a los millones de personas sin empleo.

La lenta recuperación de estos sectores apenas había comenzado cuando se disparó la escalada de precios de la electricidad, un coste imprevisto que la gran mayoría no puede afrontar; sobre todo si tomamos en cuenta que miles de negocios y personas ya se encuentran de por sí endeudadas para sortear la crisis de la pandemia.

Desde hace unos meses España registra un alza histórica en el precio de la electricidad, un hecho sin precedentes que supone otro complejo reto a superar en la ya delicada situación política, social y económica española. 

¿Qué pasa en España con la electricidad?

En 2020, el precio por megavatio hora (MWh) no superaba los 40 euros, mientras que para junio de 2021 rondaba los 83 euros, 92 en julio, 105 en agosto, 153 en septiembre, 200 en octubre y para mediados de diciembre ya se encontraba cercano a los 400 euros.

La población es la más afectada por esta escalada de precios.

En 2020 se destinaba aproximadamente un 5% del ingreso promedio de una familia al pago de la electricidad, mientras que, para diciembre del 2021, este aporte ha aumentado a más del 30% del ingreso.

La pandemia engrosó las filas de pobreza en el país, y con el aumento decembrino en el costo en la electricidad, la situación se ha tornado en extremo crítica.

Un puñado de compañías controlan la gran mayoría de la producción de electricidad, las cuales generan un 90% de los kilovatios hora (KWh) que consumen las familias españolas.

Estas compañías producen su electricidad de diversas formas, unas se concentran en energías “limpias”, otras en fósiles, otras en ambas.

Lo cierto es que, ninguna energía se basta por sí sola para abastecer la demanda, se requiere de todas, sobretodo en el esquema español.

Aquí es donde se pone interesante, esta incapacidad de que una sola forma de energía dé abasto a todo el país, pone el escenario para que las compañías manipulen los precios a su conveniencia además de acaparar casi la totalidad de las redes de distribución en el país. 

La población es la más afectada por esta escalada de precios. En 2020 se destinaba aproximadamente un 5% del ingreso promedio de una familia al pago de la electricidad, mientras que, para diciembre del 2021, este aporte ha aumentado a más del 30% del ingreso.

Entonces ¿por qué se disparan los precios?

Primero debemos comprender cómo se determina el precio de la electricidad en el país.

La Red Eléctrica de España, es una institución pública que, basada en los lineamientos de la Comisión Europea, determina su costo.

Lo fija determinando la demanda de electricidad por hora por día en todo el país.

Es decir, el precio se establece de forma diaria y prospectiva al día posterior, o, en otras palabras, el precio que se paga hoy, fue determinado ayer. 

¿Y lo determinan así sin más?

La respuesta es un entramado complejo. Diario se establecen subastas estatales de abasto eléctrico para las diferentes compañías productoras de electricidad.

Las compañías entran a la puja con energías “limpias” y fósiles.

Generalmente, son las energías limpias (como la eólica, la hidroeléctrica y la nuclear) las que son más baratas, mientras que las fósiles son las más caras de producir. 

Lo curioso en este caso es que el gobierno español termina comprando todo el abasto de electricidad al precio de la energía más cara, aunque esta fuera la que aporte el porcentaje mínimo de abasto en el suministro eléctrico del país. 

Pareciera un chiste de mal gusto, pero así está establecido en la ley, con el respaldo de los lineamientos de Bruselas que favorecen únicamente a las grandes compañías productoras de electricidad.

Pero no es esta la única causa.

Recientemente se han disparado los precios del gas natural, recurso fundamental en la generación de energía eléctrica y el de mayor cobertura en Europa.

¿Qué tiene que ver?

Pues en España, como ya se mencionó, es la energía más cara la que determina el precio de las otras energías, en este caso, es la que se produce con gas natural.

Aunado a esto, desde Davos, lo países del Foro Económico Mundial establecieron los lineamientos hacia una transición al “capitalismo verde” con energías “limpias” y sus consecuencias son claras: un desabasto energético que ha obligado a Europa a importar más gas y generar más energía fósil. 

Estos son sólo algunos ejemplos de una amplia cadena de circunstancias que han hecho de Europa blanco de los reflectores globales, arrastrando entre los pies a España, uno de los grandes perdedores en esta crisis. 

¿Cuáles son las consecuencias?

Considerando todo lo anterior, podemos entender mejor por qué el esquema de fijación de precios de la electricidad en España es tan volátil.

Por un lado, tenemos un puñado de empresas que manipulan a conveniencia el coste de la electricidad, aprovechándose de un esquema bursatilista y especulativo, manejando las leyes de la oferta y la demanda a su favor.

Por otro lado, está la pasividad o la anuencia de un gobierno que se ha visto superado por el cabildeo de las compañías eléctricas, lo que frena cualquier intento de reformar la legislación energética del país.

Es importante no dejar de lado el hecho de que muchos influyentes políticos y altos funcionarios terminan siempre en las nóminas de estas compañías, llegando a ocupar altos puestos y directivas.

Igual se aprovechan de la “bandera verde” y se han empeñado en manipular a la población y a los gobiernos con que es este esquema el único capaz de poder armonizar la transición hacia un mayor uso de energías limpias.

Pero pareciera no importarles la gran tajada que sacan de un esquema diseñado para fortalecer y perpetuar a las compañías que generan energías fósiles, bajo la premisa de que por sí sola, un solo tipo de producción de electricidad no da abasto para cubrir la demanda nacional.

Con el caso español, se pone al descubierto otro fracaso más de los esquemas neoliberales y bursatilistas para la fijación de precios de bienes indispensables para la población; es insostenible, es inestable, pero, sobre todo, es injusto para la población.

Considerando todo lo anterior, podemos entender mejor por qué el esquema de fijación de precios de la electricidad en España es tan volátil.

¿Y ahora?

El gobierno español se encuentra en jaque, existen fricciones internas en el PSOE y sus aliados, además de confrontaciones con bloques opositores en cuanto al rumbo que debe tomar el país y si se deben tomar medidas coyunturales o estructurales.

Bruselas ha rechazado la propuesta española de fijar topes a los precios de la electricidad bajo la excusa de “poner en peligro la introducción de energías renovables y la garantía del suministro”. 

¿La Unión Europea antepone los intereses de las grandes compañías eléctricas con la excusa de la transición energética?

Sería un poco apresurado afirmarlo, pero en España podemos ver la enérgica posición de políticos del PSOE y el PP rechazando las propuestas de mayor control estatal realizadas por Unidas Podemos; esto quizá sea un reflejo de lo que sucede en la Unión Europea.

La alta dependencia española de recursos procedentes de otros países está jugando en su contra, es necesario que los países busquen el camino hacia una mayor soberanía energética y evitar la bursatilización de su suministro eléctrico junto con la especulación de sus precios.

En definitiva, la liberalización de los precios de la electricidad en España ha resultado un absoluto fiasco, y debería servir como ejemplo de cómo no se hacen las cosas para países que han optado por ese mismo camino o que se encuentran en camino hacia la liberalización de su propio mercado de electricidad.

La crisis en España ya tiene meses, y desde el inicio se han aplicado medidas tenues e inoperantes; al día de hoy, los españoles siguen esperando con gran incertidumbre que es lo que le depara al país ibérico.

Ulises Cobos Palestina, Internacionalista por la Universidad del Valle de México.

Los puntos de vista y opiniones expresados ​​aquí son los del autor y no reflejan necesariamente la política o la posición de CEIM. Cualquier contenido proporcionado por nuestros bloggers o autores es de su opinión. El contenido de este sitio no constituye el respaldo de ninguna afiliación política y no refleja las opiniones de los miembros del personal y la dirección.

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enero 04, 2022

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